El tiempo entre lecturas

 


¿Os cuento un secreto?

Pertenezco al mejor club de lectura del universo.

Si, si como lo lees.


Tuve la suerte de realizar prácticas de auxiliar de biblioteca en mi biblioteca de toda la vida, tuve la suerte de encontrarme con grandes profesionales que son personas aún más maravillosas. Viví los dos clubes de lectura desde dentro y en el momento de acabar mis practicas me ofrecieron pertenecer al club de lectura de adultos, no me lo pensé dos veces y dije nueva aventura. Eso sí un poquito de vértigo si sentí.

Solo llevo una temporada en el club y desde el minuto uno me sentí arropada y no juzgada. Incluso me atreví a dar las buenas tardes para presentarme.


Vale, vale, pausa.

Os cuento, en el club de lectura tenemos la costumbre de iniciar cada sesión con unas buenas tardes, cada día lo hace un integrante, ya es una tradición. Hay buenas tardes divertidas, otras súper intensas, otras donde aprendes cosas que ni imaginabas. Y todas tienen algo en común, y es el cariño y la gratitud que cada uno pone en ellas.

Lo dicho, me atreví a dar las buenas tardes y compartí con ellos “Las palabras de un Lunático” de lo cual tenía miedo. A todos nos cuesta dejar que nos conozcan, incluso a las personas que dicen que somos trasparentes, eso sí me sentí increíblemente agradecida después de hacerlo. Gracias amigos por escucharme.


Cada sesión es un remanso de paz en la vorágine que es mi día a día, es una terapia y de las buenas. Está resultando ser uno de mis lugares felices y todo ellos gracias a mis compañeros. Los días en los que por trabajo y me es imposible asistir os juro que me falta algo, echo de menos escuchar las opiniones y reflexiones de todos ellos y ver sus caras. Me he dado cuenta de que somos más expresivos de lo que pensamos, este club de lectura te hace más observador, te hace prestar más atención y no solo a los detalles de las historias de los libros.


No os podéis imaginas lo distintos que somos, de verdad que somos muy diferentes. Podíais pensar que las sesiones son un caos por ello, pero, todo lo contrario. Ojalá todo el mundo fuese capaz de dar sus opiniones y tener charlas de la manera en que las tenemos nosotros. Y cada día me siento más cómoda al expresar mi opinión, a veces me sigue dando vergüenza, pero bueno vamos mejorando a pasito de tortuga.


Hoy hemos tenido una sesión especial, navideña podría decirse, con sorpresas de las bonitas, de las que llenan el corazón. Yo me había perdido las dos últimas sesiones, estaba ilusionada de volver, intuía que sería una sesión de las que dejan resaca emocional y así ha ocurrido.

Eso es lo bonito de este club, a veces sales con las emociones a mil y tienes que obligarlas a reposar un poco, ¿A que suena maravilloso? Pues lo es, te lo confirmo.


Me siento súper agradecida de pertenecer al mejor club de lectura del universo, gracias a él he conocido a personas increíbles a las que tengo la suerte de llamar amigos/as y gracias a él veo la lectura con otros ojos, entre otras muchas cosas.


Hoy doy gracias a la vida, al universo, a mi bibliotecaria favorita y a mis compañeros del club por hacerme tan inmensamente feliz todos esos miércoles del año que nos juntamos.

A todos y cada uno de vosotros os haría un Senbazuru, vamos lo que vienen siendo mil grullas de origami.

¡Gracias por todo lectoamigos!


Beatriz Sánchez

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